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Cómo y cuando elegir puertas empotradas

puertas empotradas
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Las puertas empotradas en la pared permiten personalizar los ambientes con especial atención al diseño. Aquí están en qué casos están indicadas.

Puertas Empotradas. Introducción

Imagínate ver el proyecto de tu nueva casa por primera vez.

Las paredes tienen hermosos colores, perfecta textura y continuidad y todo parece estar en armonía.

Entonces observas que una puerta todo lo arruina y te hace despertar de la pesadilla al pensar que no coordina con los muebles, esta fuera del contexto armónico que tiene la habitación.

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Al principio, tal vez lo aceptes, porque el resto de la casa te encanta, tanto que no le das importancia a ese elemento perturbador, pero con el paso del tiempo empieza incluso a agobiarte la idea.

Una solución puede ser la elección de una puerta al ras de pared, pero cuidado:

Reemplazar una puerta tradicional por una puerta empotrada no es tan fácil.

No queremos entrar en detalles aquí para no confundirnos con información demasiado técnica, pero debes saber que es importante que tomes todas las decisiones relacionadas con la puerta ya en la fase de diseño de los ambientes, antes de la renovación.

¿Qué son las puertas empotradas y cómo funcionan?

Las puertas empotradas en la pared, se caracterizan por la ausencia de jambas, marcos y arquitrabes (molduras de la parte de arriba de la puerta),

Por esta razón se montan directamente en la pared a través de un marco especial, de modo que la puerta puede convertirse en un uno con la pared, sin romper la continuidad visual, y estando en perfecta armonía con el resto del entorno.

De hecho, este tipo de puertas son casi invisibles, ya que se mezclan con la pared teniendo el mango como único saliente. A menudo, las puertas a ras de la pared están pintadas del mismo color que la pared o se usa el mismo papel tapiz para camuflarlas.

Las puertas empotradas en la pared se utilizan a menudo para obtener un efecto visual de ampliación del espacio o para transformar la puerta en un elemento decorativo, lo que aumenta el valor estético de la estancia.

O, por el contrario, puedes elegir colores y revestimientos en marcado contraste con la pared, para decorar con refinamiento y al mismo tiempo con creatividad y originalidad.

Tipos de Puertas Empotradas

Las puertas empotradas en la pared pueden ser de dos tipos: batientes y correderas.

Puertas batientes a ras de pared

Las puertas batientes a ras de pared tienen la puerta que gira alrededor de un eje vertical gracias a las bisagras (obviamente no visibles). Son las típicas puertas que se corren y se abren con o sin motor, para habitaciones como cocinas,  garajes de las casas individuales y de los aparcamientos de comunidades.

puertas empotradas batientes
Puerta batiente sin motor

 

Motores para puertas batientes

Puertas correderas a ras de pared

puertas empotradas correderas

La puerta corredera a ras de pared, por otro lado, se desliza dentro de la pared, eliminando cualquier obstrucción.

Puerta corredera de vidrio

puertas correderas

Más Información

Las puertas empotradas pueden extenderse por toda la altura de la pared. En este caso, solo se ven dos líneas en la pared que conectan el techo y el piso y ofrecen una sensación de gran sencillez y limpieza.

Abiertas las puertas a ras de pared, de altura completa eliminan todos los límites del espacio visual, lo que da continuidad al techo de un entorno a otro.

¿Cuándo elegir puertas empotradas? Colores y materiales

Por lo tanto, elegir las puertas adecuadas para tu casa no es tan sencillo como parece, sobre todo cuando vas a coordinar los colores y vas a elegir los materiales.

Para ello, los colores y revestimientos de las puertas han de estar acorde con el proyecto general de la casa o habitación concreta.

Mientras que las puertas tradicionales pueden ser lacadas, enchapadas o laminadas, las puertas empotradas en la pared ofrecen distintas posibilidades.

Entre otras:

  •  Igualar el color de las paredes.
  • Se pueden revestir con varios tipos de materiales, como gres o madera.
  • Cubrirse con papel tapiz, tapicerías, chenillas.
  • Pueden ser de vidrio, para permitir que se filtre más luz entre una habitación y otra.

Incluso es posible elegir dos revestimientos diferentes para los dos lados distintos de la puerta, de tal manera que se encuentre la perfecta armonía con ambos ambientes delimitados.

Pros y los contras de las puertas empotradas

Aunque las puertas empotradas en la pared ofrecen mucha libertad creativa, no significa que siempre sean la solución adecuada para cada tipo de vivienda.

Al igual que las puertas tradicionales, incluso las empotradas tienen sus ventajas y desventajas.

Ventajas

Las ventajas de las puertas empotradas en la pared son:

  • Pueden mezclarse con la pared haciendo que las habitaciones sean limpias, elegantes, armoniosas y minimalistas, o convertirse en un elemento decorativo sofisticado que capte la atención.
  • Permiten eliminar zócalos, que tienden a hacer que las habitaciones parezcan más pequeñas.
  • Ofrecen mucho más potencial estético que una puerta tradicional.

Desventajas

Las desventajas de las puertas empotradas en la pared son:
Con el mismo acabado, las puertas empotradas en la pared

  • Implican un coste mayor que una puerta tradicional
  • Si se pintan del mismo color que las paredes, con el tiempo y el uso tienden a ensuciarse más que las puertas no lacadas.
  • La instalación y los ajustes son mucho más complicados que una puerta tradicional, ya sea corredera o abatible.
  • Son menos intercambiables que las puertas tradicionales, precisamente porque su instalación requiere intervenciones directas en la pared.

Conclusiones

Cada detalle a la hora de diseñar tu hogar es importante y hay que plantearse si merece la pena, el cuando y el cómo instalar una puerta empotrada, dependiendo de la habitación, el tamaño cuenta, pues no merece la pena en el caso de una habitación pequeña. Si se trata de una puerta batiente, es para contados casos y más indicada para el garaje.

Para salones amplios sí pueden interesar las puertas correderas, incluso en habitaciones que no tenías cierres por tener mayor espacio. Son prácticas para el verano y fríos para el invierno.